Doña Rosaura
Aprendió de su abuela cuando tenía seis años. Hoy enseña a sus nietas a urdir el algodón nativo y a teñir con grana cochinilla. Cada huipil suyo tarda hasta tres meses en estar listo.
Cosmovisión y Textiles Mexicanos
Oaxaca · Chiapas · Guerrero
Cada hilo es una oración tejida, cada bordado un mapa de la cosmovisión de quienes nos antecedieron. Llevar Nerea es vestir la memoria de México.— Manifiesto Nerea
“Mi abuela me enseñó a tejer cuando era niña. Cada huipil tarda meses, porque cada flor, cada pájaro, cada estrella tiene su lugar.”
Conoce la voz de quienes hacen posible cada pieza que llega a tu hogar.
— Tejedora zapoteca, OaxacaCada textil cuenta una historia, cada hilo guarda siglos de tradición.
Miles de años de sabiduría plasmados en cada hilo
Las civilizaciones mesoamericanas comenzaron a tejer usando el telar de cintura, que ata un extremo al cuerpo del tejedor. Usaban algodón nativo, ixtle y fibras de maguey.
El huipil se convierte en la prenda más importante de la mujer indígena. Los diseños bordados comunicaban el pueblo de origen, el rango social y la cosmovisión. Era considerado sagrado.
Con la llegada española se incorporaron hilos de seda, lana de oveja y nuevos tintes. Las comunidades indígenas adaptaron las nuevas materias primas sin abandonar sus diseños ancestrales.
Los textiles de Oaxaca, Chiapas y Guerrero son reconocidos como Patrimonio Cultural de México. Diseñadores internacionales colaboran con artesanas indígenas.
Cada pieza fue creada por artesanas que heredaron este conocimiento de generación en generación. Comprar Nerea es apoyar que esta tradición siga viva.
Cada región teje su identidad con técnicas heredadas durante siglos.
Hogar del barro negro de Coyotepec, los tejidos zapotecos de Teotitlán del Valle y los huipiles de Pinotepa Nacional. Sus bordados usan tintes naturales como el añil y la grana cochinilla.
Las mujeres tzotziles y tzeltales de San Cristóbal y Zinacantán tejen con hilos de colores vibrantes escenas de la naturaleza y la vida cotidiana de su comunidad.
Las lacas de Olinalá, los bordados de Tixtla y las artesanías de palma de Chilapa representan siglos de tradición artesanal de la costa y montaña guerrerense.
Mujeres que cargan en sus dedos la memoria de generaciones. Cada nudo, una historia.
Aprendió de su abuela cuando tenía seis años. Hoy enseña a sus nietas a urdir el algodón nativo y a teñir con grana cochinilla. Cada huipil suyo tarda hasta tres meses en estar listo.
Forma parte de una cooperativa de mujeres tzotziles. Sus bordados representan flores, colibríes y la milpa: la cosmovisión maya plasmada en hilo. Es maestra del bordado de pluma.
Trabaja con su esposo en un taller familiar. Domina los tintes ancestrales: añil, grana cochinilla, cáscara de granada y musgo. Sus tapetes viajan a museos en EE.UU. y Europa.
Trenza palma desde antes de aprender a leer. En Chilapa lidera un grupo de 12 mujeres que rescatan los patrones geométricos prehispánicos casi olvidados.
Piezas únicas, hechas a mano, listas para llegar a tu hogar.
Prendas tradicionales bordadas a mano por artesanas zapotecas, mixtecas y tzotziles.
Manteles, rebozos y tapices tejidos en telar de cintura con tintes naturales.
Piezas decorativas para tu hogar, llenas de color y simbolismo ancestral.
Lacas de Olinalá, barro negro, palma trenzada y piezas únicas de Guerrero.
Tradición, justicia y respeto por las manos que crean cada pieza.
Pagamos directamente a las artesanas, sin intermediarios.
Cada pieza tarda semanas o meses en crearse, hilo por hilo.
Algodón, lana, ixtle y tintes orgánicos como la grana cochinilla.
Llevamos tu pieza con cuidado a cualquier rincón de México.
Escríbenos y con gusto te ayudamos a encontrar la que es para ti.
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